En los adentros
Que pasa el tiempo, tictac el reloj me avisa, ya no peino tu pelo negro, busco, desesperado tu mano, tu mano dulce, dulce como tu lengua que nunca he probado, lujuria que me agobia, te desnudo en el pensamiento, poseo tu carne, que ya no es sino un vacío en el lecho.
Entre los humedales de mi pensamiento, dormito, en la pasión que en mi se despierta con tu recuerdo, el no tenerte me vacía por dentro, me sublima tan cercano el momento de estrecharte con la vena temblorosa de este amor, Te añoro con la cinta ondulante de tu cabello, con ese azul que me ahoga, con tu terciopelo que me envuelve que añade la locura a este sentimiento, que me rompo y me rasgo cuando sonríe tu boca,



